Mayo 24, 2009 a 10:52 am (Sayil y yo)
Tags: angustia, ansiedad, atrapada, fragilidad, miedo, tafil, trabajo

Mi fiel compañera, siempre conmigo. A veces parece que te vas pero no,
regresas y me recuerdas lo frágil que suelo ser.
Eres mi emoción y mis miedos;
soy sensible y te siento aún más. Eres mi fuerza y mi reto.
Eres la lucha contra mí misma. Por ti,
casi todo me cuesta el doble de trabajo.
¿Algún día estaremos separadas? Lo dudo,
sería perder la mitad de mí.
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Diciembre 19, 2008 a 10:24 am (Sayil y yo)
Tags: baratija, descanso, embrollo, Harry Potter, maraña, Pensadero, respeto

Todavía recuerdo ese útil objeto del buen anciano Dumbledore. Un pensadero. Yo quiero uno, lo requiero con urgencia apremiante. Ahora si empiezo a sentir el lastre que arrastra mi mente; es agobiante. Es hora de jalar uno a uno los pensamientos, dejarlos ir, dejarlos regresar –si quieren-; y reacomodarlos.
Además, ustedes y éste rinconcito merecen respeto, embotarlo con cualquier baratija que llene el espacio y de paso los haga perder su valioso tiempo, no sería honesto. Por eso, y porque me gusta hacer las cosas lo mejor posible o mejor no hacerlas –yo digo ¿no?-; ha llegado la hora de descansar. De respirar, de re-cargarme de energía y disfrutar la vida como hasta antes de todos éstos embrollos que me abruman.
Confío en que su entusiasmo no decaiga con esta pequeña –cual deben ser-, tregua; y de corazón espero re-encontrármelos disfrutando de la vida con los nuevos aires que trae siempre un nuevo año.
Un fuerte abrazo.
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Octubre 17, 2008 a 7:24 pm (Sayil y yo)
Tags: carámbanos, dedos, estremecer, perder, rozar, senos

Estremecimiento…
Tus dedos
carámbanos
me rozaron, me tocaron…
Supe entonces que estaba perdida
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Agosto 1, 2008 a 11:41 am (Sayil y yo)
Tags: casanova, desconocido, diario, historia de una rosa, rosas

Sábado. Me levanto, pasó por la sala rumbo a la cocina y sobre la mesita de noche está la rosa. La observo, sus pétalos empiezan a abrir lentamente, un rayo de sol se filtra por la ventana y hace relucir su maravilloso color carmesí sanguinolento. Me acercó a olerla y pienso en aquel joven. Un Casanova acostumbrado a hacer esas cosas, me digo.
Domingo. Sin querer (¡Si, cómo no! ja), la miro. Perfecta, en su floreciente vida. Ya casi ocupa la boca completa del vaso en el que está. De nuevo pienso en aquel sujeto… Me siento avergonzada conmigo misma por haber huido de esa forma, pero en ese momento no pensaba en algo, los nervios me traicionaron. ¿Por qué niña, no acabas de madurar? Sólo recordar el ‘oso’ me revuelve las tripas.
Lunes. Le cambio el agua y salgo a trabajar. De regreso, por el mismo lugar, en la misma esquina, como no dándome cuenta, lo busco. No está. ¿Se habrá arrepentido de volver a pasar por ahí? ¿Era sólo casualidad la de ese día? ¿Buscaba una aventura? En fin, el mismo semáforo del viernes me indica que debo dejar de buscar, sólo avanzar. Llegó a mi hogar y ahí está ella, sola y empezando su declive. ¿Podría haber sido él mi amor perfecto? Nunca lo sabré, o… ¿quizás si?
Viernes. Hace ocho días ya. La rosa por lo pronto ha llegado al ocaso de su vida, ¿qué se hace con una rosa que te regala un desconocido? ¿la guardas? ¿la tiras? ¿la olvidas?
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Julio 25, 2008 a 8:48 pm (Sayil y yo)

Viernes. Regreso del trabajo y estoy varada en el ya cotidiano tráfico de quincena. Mi cara de aburrimiento gira, veo al conductor que esta junto a mi. Un joven.
El semáforo muestra su luz verde y empieza a avanzar lentamente. Nuevamente el rojo. Alto total. De pronto tocan a mi ventanilla. Me asusto. El florista ambulante me ofrece una rosa. “No, gracias”, es mi respuesta. Él entonces me dice que la envía el joven del auto de atrás.
Instintivamente volteo a ver el espejo retrovisor. Veo una sonrisa y un saludo. Rechazo la rosa, – más por prejuicio que por ganas-, aunque la emoción me invade, me empiezo a poner nerviosa. El florista Celestino regresa y comenta: “El joven insiste…”
El semáforo anuncia el siga, tomo rápidamente la rosa y huyo. Afortunadamente el atento joven no resulta tan hábil al volante. Llego a casa, pienso qué hacer con la rosa. Decido ponerla en agua. Admiro su belleza y disfruto el halagador momento toda la semana.
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