Entonces me levanto de mi lugar para aproximarme a la puerta, mi estación del metro era la próxima. El niño que iba de pie junto a mí gritó con júbilo a su mamá: “¡Mira un lugar!”; la madre contesto “Ni te sientes que ya nos vamos a bajar”. Al niño en edad escolar, no le importo mucho y se sentó.
Una niña como de cuatro años que iba de pie le dijo a su mamá que buscaran asiento. La mamá le dijo que ya iban a bajar. Entonces esta pequeña de ojos hinchados, ojeras marcadas y mirada entre triste - enojada, empezó a decirle de cosas al niño que ocupo mi lugar. La mamá no se dio cuenta, el susurro era apenas audible.
La niña le sacó la lengua al tiempo que ponía un pie fuera del vagón. El niño siguió su camino con cara de ¿Yo qué hice?.
Les comunico que el próximo año me voy a casar con un hombre maravilloso y que quiere tener hijos enseguida. Lamento romperle el corazón a muchos, pero comprendan que sólo puedo estar con uno de ustedes…Bichobesos de consuelo. . . . ¡¿Qué dijeron?!…Inocentes palomitas que se han dejado engañar…
Me subo a la pesera, me siento junto al conductor, el cual de mala gana me pide mi pasaje. Le entregó un billete de cincuenta pesos y pregunta si quiero pagar el otro lugar para ir más cómoda. Contesto que no. Dice que me da el cambio –del billete- cuando lleguemos al metro. Arranca y empieza su recorrido en busca de pasajeros.
Al fin la camioneta en la parte de atrás se llena, me vuelve a preguntar si quiero pagar el otro lugar. Digo que no y de mala gana me da mi cambio. Más adelante se sube una señora junto a mí y ya estamos completos. ¿Qué haces en sesenta minutos de trayecto? Pues el aburrimiento hace estragos y comienzo a dormitar.
“Señorita,no se duerma, esta prohibido”. Escucho el tono alto de voz del conductor. Trato de mantener los ojos abiertos… imposible, se me cierran de a poquito. Me vuelve a decir, que no me duerma y remata la frase diciendo: Acaso no sabe leer –señala un letrero pequeño-, que dice “Fabor de no dormirse”.
Podría haberle dicho muchas cosas con respecto al letrero, pero… me limité a guardar silencio y abrir los ojos lo más posible. Ahora creo que quizá por el pequeño detalle de la ‘b’ no entendí a plenitud el letrerito.
Los hoteles Sheraton de Santa Fe –Cd. de México-, ofrecen un paquete de hospedaje para aquellos estudiantes que se quieran concentrar en su próximo examen.
“Si vas a quemarte las pestañas estudiando, hazlo en un lugar donde a tu cuerpo no le importe. En Sheraton Santa Fe, disfrutarás de todo lo necesario para vivir el mejor fin de semana de estudio en tranquilidad, solo o acompañado. Tendrás a tu disposición desayuno americano, café, refresco, bebidas energizantes y cruditées. Y para que no te falte nada, Internet inalámbrica y rotafolio con20 hojas… También contarás con personal capacitado las 24 hrs. y tendrás la posibilidad de liberar tensiones en nuestro gimnasio. Sólo un servicio con calificación perfecta podía ofrecerte la estadía que te mereces. Porque tú no sólo estudias aquí. Te sientes parte.”
Igualito que los chavos que tienen que estudiar con la radio a todo volumen del microbús capitalino, mientras van a la escuela desde su trabajo.