Abril 28, 2009 a 9:10 pm (Mariposas y abejorros)
Tags: abuso de confianza, confianza, curiosidad, desamor, Desdémona, engañar, fidelidad, gato, ira, Otelo, privacidad, telefono

Desdémona: ¿Por qué tengo miedo?
Otelo: Piensa en tus pecados
Desdémona: Son amores que te doy
Otelo: Pues por eso has de morir
Desdémona: Matar por amor es dar muerte cruel
Lo sabe, sabe que no debía hacerlo. Sabe que por su curiosidad descubrió lo que tanto temía. Lo peor del mundo para él, no es el descubrimiento de los mensajes en el celular de ella, sino la historia que su Yago interno le cuenta a partir de lo desconocido.
Imaginar lo peor es la tendencia, decirlo, es la creencia fiel de que sucedió. Da vueltas tratando de entender lo que está pasando. No puede creer que ella lo engañe; él es todo un hombre. Se pregunta: ¿Qué es lo que me falta, que ella busca en otro lado? Mientras, la historia sigue pasando en su mente como una película, donde la imagina con otro, en brazos de otro.
Siente ira por los actos que supone ella hace, aunque la oculta desviándola hacia el fulano causa de su desgracia, alardeando de que si se lo encuentra, mínimo le rompe su madre por involucrase con la mujer de otro. Por no respetar lo ajeno. Ya no vive en paz, no la pierde de vista y está atento a sus actividades como un felino a punto de cazar; le cuesta trabajo mantenerse alejado del celular de ella. Sufre por lo que desconoce y se llena de más rabia por lo que cree.
¿La solución? Al fin la encontró. ¡Matarla! Debe pagar por lo que ha hecho, aunque realidad mata lo que lentamente lo está matando a él.
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Octubre 24, 2008 a 5:45 pm (Mariposas y abejorros)
Tags: fricción, metro, nalgas, roces

Aferrada al tubo, el calor sofocante me provocaba sopores a pesar de la incomoda posición.
Empecé a sentir un peso tras de mi, pero como cuando uno viaja cuerpo con cuerpo todo parece naturalmente accidentado, no presté mucha atención. Cabeceo, se aligera; lentamente lo vuelvo a sentir; se recarga; me despabilo. Se desliza suavemente de arriba abajo sobre la curva de mis nalgas.
La ira se apodera de mi; comienzo a concentrarme en mi mano derecha. La fricción se está volviendo más fuerte. Partirle la cara es mi misión. Siento que la “fuerza me acompaña”; volteó y…
…¡zas! Una fémina se me despega suavemente y levanta sus cejas de arriba abajo, como diciendo: ¿Qué tal? ¿eh? Desde luego, la siguiente estación fue la bajada obligatoria.
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Septiembre 12, 2008 a 12:18 pm (Mariposas y abejorros)
Tags: Fémina, Machote

Érase una vez…
una fémina que llenó un machote…
lástima, el machote no a ella…
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Septiembre 5, 2008 a 5:23 pm (Mariposas y abejorros)
Tags: Hablar, Maldición, Mujer inteligente, Pensar, Schopenhauer

¿No les ha pasado alguna vez por la cabeza que lo que puede ser una virtud, suele repentinamente convertirse en una maldición? Resulta que tengo dos pequeñas gracias que a veces me meten en desgracias. La primera es, saber algo más de algunas cosas; de lo cual se deriva la segunda, decirlas y por lo regular muy directamente…
Sucedió que de esas veces que uno asiste a una reunión y en el calor de la pasión laboral me encuentro en plena exposición compartiendo comentarios y expresando sugerencias. Las consecuencias las recibo la tarde de ese mismo día…
“Se le pide no externar opiniones ni comentarios a menos que alguno de nosotros se lo autorice o le ceda la palabra, a las autoridades no les gustan las mujeres que hablan demasiado.
Buen día…
Atte.
El hermano de Schopenhauer”
¿Buen día? Lo incomodo no son las mujeres, sino que piensen… me pienso. Para no hablar por supuesto.
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Marzo 28, 2008 a 2:41 pm (Mariposas y abejorros)
Tags: belleza, cabello, capilar, crisis, decisión, mechas, melenas, Schopenhauer

“La mujer es un ser con grandes melenas y pequeñas ideas”
Schopenhauer
Esa era precisamente la frase que estaba leyendo cuando de entre el ruido de las secadoras se escuchó un timbre telefónico; en un trío de amigos una vocecita contesto…
- Hola mi amor…
- En el salón de belleza aún, llevó tres horas, había mucha gente pero ya me están atendiendo.
En efecto, tenía tanto papel aluminio encima que casi podría jurar que captaba la señal de televisión por cable.
- Me estoy haciendo una mechas…
- Ay cielo, pues son de color rubio claro…
- ¡No cómo crees!, mil perdones, yo creo que si te gustarán…
Al colgar, la angustia se reflejó en su rostro y le dijo a sus amigos que estaba entrando en una crisis. Su novio le había dicho que esas cosas que se hacen las mujeres en el cabello son una decisión de pareja y que si no le gustaban la iba a dejar. A punto del llanto y con gesto piadoso, voltea a ver al estilista y le dice que si puede arreglarlo si no quedaran bien. El estilista le dice que sí, que confié, que le va a quedar divino y su novio no la va a dejar.
Yo que me empezaba a odiar a Schopenhauer, pero al presenciar tal “crisis” si hubiera podido, le estrecho la mano y le digo que en éste caso tenía la boca atascada de razón.
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