Primera tentación

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“Si hay algo que no resisto es la tentación…”
Oscar Wilde 

Sus amables modales, su sentido del humor, su seductor tono de voz; todo en conjunto lo hacían una tentación. 

Se que los seres humanos no debemos sucumbir a las tentaciones así como así. Hay que tener dominio de uno mismo y de nuestros impulsos pero ¿Cómo resistirme si ahí estaba? Como una predisposición divina. 

Él, abre la puerta del carro como corresponde a su estilo; yo, paso cerquita y siento su respiración. De frente. Los labios se acercan, hay duda, al final se rozan, se conocen y se funden. Puedo sentir su mano que con fuerza me acerca hacía él. 

Después, el silencio…

7 comentarios

  1. rOsk dijo:

    Marzo 1, 2008 en 2:03 pm

    Libre albedrio. Quién nos enseñó que los seres humanos no debemos sucumbir a la tantación, si es, como Oscar Wilde lo dice, lo que no resistimos; creo que somos la suma de todo lo que pensamos y finalmente pensamos lo que hacemos; entonces, ¿prodríamos deternernos si ya justificamos en nuestros pensamiento lo que queremos?.

    La cuestion sería ¿por qué el silencio?

  2. Jorge Lorca dijo:

    Marzo 2, 2008 en 5:00 pm

    Al salir del auto no podía decidir que es lo que más me atraía de ella, si su sonrisa, su cuerpo o la facilidad con que me hacía sentir que no había otra mujer en el mundo.

    Es de poetas escribir acerca de lo que sienten dos amantes en el silencio, en esa unión que produce la pasión y el amor entre los que no se dicen que no se dicen absolutamente nada.

    Nos besamos y sus hombros y su cintura se dejaron llevar sin timidez por mis brazos; de repente pasó algo que no me esperaba, que pudimos mirarnos a los ojos sin decir una sola palabra, no me sentí incómdo, ni sentí a una extraña junto a mi pecho, justo en ese momento eramos complices, eramos mas que dos personas que se besan por primera vez, mas que dos seres que se reconocen en la intimidad y ni el tiempo, ni el día ni la noche
    me han llevado hasta este lugar en donde solo la tentación de un instante y sin pedírselo me ha llevado.

  3. Jorge Lorca dijo:

    Marzo 2, 2008 en 11:06 pm

    Abro la puerta del carro y no puedo decidir que es lo que me atrae más de ella, si su cuerpo, su sonrisa, su cabello o el hecho de que me hace sentir que no hay otra mujer, mas mujer que esta frente a mi en el mundo.

    Nos besamos, su mano corresponde a la mía, sus hombros ceden sin cuidado ni timidez a mis brazos; todo parece normal hasta que nos miramos sin decir absolutamente nada.

    Oh que placer, que inefable es la conexión entre dos personas que no se dicen absolutamente nada y que sin embargo pueden hablar con el movimiento, con la mirada incluso y, ¿Por que no? Sexo contra sexo, de ahi pueden surgir los besos mas apasionados y deliciosos, como las caricias mas tiernas y voluptuosas los momentos que pasan y no se acaban nunca.

    Entonces ya no es solo un encuentro entre dos personas que ceden al deseo sino que nos volvemos complices, locos, amantes y tal vez un poco más. Oh que dicha es perder y encontrar a la sinrazón en donde el tiempo, ni el día ni la noche me han alcanzado más que un instante de tentación.

  4. Sayil dijo:

    Marzo 3, 2008 en 12:49 pm

    Rosk, pero que filosófico andas… Yo creo que quién nos enseño a no sucumbir a la tentación fueron los que tenian miedo que las tentaciones nos gustarán y nos diéramos cuenta de que no todas son malas, muy malas (Aunque ¿qué es malo?, otro día vemos eso). Por eso… me encanta Wilde…

    Ah nada como sucumbir a las ricas tentaciones ¿no crees?

    Bichobesos

  5. Sayil dijo:

    Marzo 3, 2008 en 1:40 pm

    Ayyyy Jorge, eso si es sucumbir a todas las tentaciones…..!!!!!!!!!

    Gauuuuu! Me dejaste muda… interpretaste tan bien el asunto del silencio que que barbaridad…

    Felicidades, bicho besos

  6. Catarina dijo:

    Marzo 3, 2008 en 7:30 pm

    Sentimos tensión cuando estamos decidiendo entre lo que debemos y lo que no debemos hacer. Cada quien decide si esta bien o no.
    Lo importante es no arrepentirte.

  7. Sayil dijo:

    Marzo 3, 2008 en 8:13 pm

    Catalina… tienes mucha razón, de esas tentaciones nunca hay que arrepentirse

    Bicho saludos

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