Historias urbanas III

urbanas-iii.jpg

Entonces me levanto de mi lugar para aproximarme a la puerta, mi estación del metro era la próxima. El niño que iba de pie junto a mí gritó con júbilo a su mamá: “¡Mira un lugar!”; la madre contesto “Ni te sientes que ya nos vamos a bajar”. Al niño en edad escolar, no le importo mucho y se sentó. 

Una niña como de cuatro años que iba de pie le dijo a su mamá que buscaran asiento. La mamá le dijo que ya iban a bajar. Entonces esta pequeña de ojos hinchados, ojeras marcadas y mirada entre triste - enojada, empezó a decirle de cosas al niño que ocupo mi lugar. La mamá no se dio cuenta, el susurro era apenas audible.  

La niña le sacó la lengua al tiempo que ponía un pie fuera del vagón. El niño siguió su camino con cara de ¿Yo qué hice?.

Principio del placer

placer1.jpg

Saberme deseada ¿Y el tuyo?

Retrospectiva

75605228.jpg

Hay veces que tengo la sensación de que todos los años son iguales. Posiblemente sea porque cuando leo o veo las noticias me entra una sensación de desasosiego al ver las mismas guerras, los mismos muertos y la misma violencia. El ser humano tratando de exterminarse a si mismo. 

Quizá por eso que desde hace algunos años deje de pensar en propósitos personales y mundiales para los años nuevos, es frustrante cuando no se logran realizar. Decidí que era mejor vivir la vida y enfrentarme a las sorpresas que cada año me quisiera dar. 

El dos mil siete me sorprendió gratamente, porque sobre todos los sucesos hubo uno muy significante: me encontré con el amor. Si bien los problemas mundiales no se solucionaron, sólo se transformaron; el diminuto mundo que soy yo sí; lo cual es mi pequeña luz entre la adversidad.