Noviembre 30, 2007 en 11:54 pm (Mercado de pulgas)

Me subo a la pesera, me siento junto al conductor, el cual de mala gana me pide mi pasaje. Le entregó un billete de cincuenta pesos y pregunta si quiero pagar el otro lugar para ir más cómoda. Contesto que no. Dice que me da el cambio –del billete- cuando lleguemos al metro. Arranca y empieza su recorrido en busca de pasajeros.
Al fin la camioneta en la parte de atrás se llena, me vuelve a preguntar si quiero pagar el otro lugar. Digo que no y de mala gana me da mi cambio. Más adelante se sube una señora junto a mí y ya estamos completos. ¿Qué haces en sesenta minutos de trayecto? Pues el aburrimiento hace estragos y comienzo a dormitar.
“Señorita, no se duerma, esta prohibido”. Escucho el tono alto de voz del conductor. Trato de mantener los ojos abiertos… imposible, se me cierran de a poquito. Me vuelve a decir, que no me duerma y remata la frase diciendo: Acaso no sabe leer –señala un letrero pequeño-, que dice “Fabor de no dormirse”.
Podría haberle dicho muchas cosas con respecto al letrero, pero… me limité a guardar silencio y abrir los ojos lo más posible. Ahora creo que quizá por el pequeño detalle de la ‘b’ no entendí a plenitud el letrerito.
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Noviembre 24, 2007 en 2:18 am (Mercado de pulgas)

Los hoteles Sheraton de Santa Fe –Cd. de México-, ofrecen un paquete de hospedaje para aquellos estudiantes que se quieran concentrar en su próximo examen.
“Si vas a quemarte las pestañas estudiando, hazlo en un lugar donde a tu cuerpo no le importe. En Sheraton Santa Fe, disfrutarás de todo lo necesario para vivir el mejor fin de semana de estudio en tranquilidad, solo o acompañado. Tendrás a tu disposición desayuno americano, café, refresco, bebidas energizantes y cruditées. Y para que no te falte nada, Internet inalámbrica y rotafolio con 20 hojas…
También contarás con personal capacitado las 24 hrs. y tendrás la posibilidad de liberar tensiones en nuestro gimnasio. Sólo un servicio con calificación perfecta podía ofrecerte la estadía que te mereces. Porque tú no sólo estudias aquí. Te sientes parte.”
Igualito que los chavos que tienen que estudiar con la radio a todo volumen del microbús capitalino, mientras van a la escuela desde su trabajo.
¡Aaahhh, lo que es tener clase social!
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Noviembre 17, 2007 en 12:52 am (Corazón de catarina)

Para mi gusto, la mejor descripción de lo que sería hacer el amor hasta ahora:
… una tarde de verano, coloreada en oro por los rayos del sol poniente, comenzaba a llover y las primeras gotas perfumaban el ambiente; el olor a tierra húmeda penetraba el recinto, los primeros rayos de una tormenta iluminaban el crepúsculo confundiéndose con el sol. En mis brazos sostenía el cuerpo de la mujer amada, en mis labios degustaba el néctar de su boca, respiraba su aliento, olía el perfume de su piel. Tomé su cuerpo con esa misma fuerza que la atmósfera transmitía y tuvimos una relación sexual intensa, apasionada, entusiasta, inefable. Al terminar nos miramos fijamente y, por un instante, fuimos uno. Sentí un gozo tan intenso que me eché a llorar. Esa tarde de lluvia descubrí la diferencia entre el acto sexual fisiológico y el acto sexual dominado por el amor. En el primero está el hombre, en el segundo está Dios.
*Fragmento extraído del libro “Amor y desamor” de Federico Ortiz Quezada.
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Noviembre 10, 2007 en 2:58 am (Corazón de catarina)

Voy en el metro -como conocemos los mexicanos al subterráneo-, había sentado en el piso del vagón un muchacho. Junto a él, de pie una muchacha que comía muy quitada de la pena sus cacahuates japoneses. En eso, el muchacho la patea dos veces a la altura de la pantorrilla y saca la mandíbula. Ella entonces amorosamente le empieza a dar de sus cacahuates en la boquita.
Llegamos a una estación la gente sale y entra del vagón. El muchacho ya acomodado en un asiento, y la muchacha de pie. Él vuelve a propiciar el gesto de cariño de hace un rato (Dos patadas), y ella continúa su labor de darle cacahuates. En eso a ella se le ocurre decir que va de pie, mientras él va sentado. Entonces en un arranque de euforia, el muchacho le dice que se siente en sus piernas. La muchacha apenada porque el resto de vagón escucha la instrucción, dice que no. La jala y la sienta encima de él y agrega en tono audible, con palabra altisonante que no tiene nada de malo.
La muchacha entonces lo abraza, lo besa y esboza una sonrisa de oreja a oreja dejando entre ver en medio de su dentadura un oscuro hueco… Le falta un diente. Pero eso no hace que disminuya el sentimiento de ser la reina del vagón.
Definitivamente cada mujer define cómo quiere ser amada.
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Noviembre 2, 2007 en 2:47 am (Vida de araña)
Entonces ahí me tienen… hace años le ayudé a mi tía a hacer pan de muerto y este año, lo hice yo. No salió exactamente como debería.
Primero, la receta esta mal. Dice que hay que barnizar con huevo y espolvorear azúcar, lo cual no es así, ya que quedan caramelizados y por lo tanto de corteza dura. Primero hay que barnizarlos y meterlos al horno. Cuando se acaben de cocinar, hay que espolvorear el azúcar en caliente para que se pegue.
Luego la levadura, hay que dejarla reposar una noche y no dos horas, porque quedan demasiado macizos.
En fin, el esfuerzo se hizo y hasta el otro año. Al menos saben bien y nadie se enfermó.
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