Un día llega mi asistente doméstica con los ojos tan hinchados que parecía le iban a explotar. Todo por estar llorando a su marido. El abejorro en cuestión parece ser que esta saliendo con una jovencita del lugar donde trabaja. Pero lo peor del caso es que no es la primera vez que lo hace, entonces me pregunto ¿Qué tanto le llora?
Lo veo así, si no es la primera vez que anda de “Cebollita”, -el rabo verde y la cabeza blanca-, le gusta tomar y no es muy responsable que digamos, para qué llorarle. ¿Acaso él la llora a ella? NO. Pero por más que se le explica, que ya sus hijos son mayores, que ella esta joven y que mejor lo deje y haga su vida, dice NO.
Lo espía, lo sigue, lo cela, le grita, le hace escenas, llega tarde al trabajo por andar en esas diligencias. Pero ella quiere al marido con ella, aunque él no la quiera. En fin, cada mujer decide cómo quiere que la quieran.
E iba yo como todos los días transitando por la Av. Central rumbo al trabajo, cuando de pronto un camión se me cierra y no me deja la distancia suficiente para frenar…
Por fortuna no tuve ninguna lesión, aunque el susto todavía lo tengo. ¿Mi carro? En el bichospital, esperando la evaluación para la aseguradora.
-Preparo una recopilación de los relatos del Bichonario en "Bichonario de la vida cotidiana". Editorial por confirmar
-Impartiré a inicios de 2010 el curso trimestral: "Escritura de minirelatos"
-Impartiré a mediados de 2010 el curso intensivo: "Creación de blogs"
-Preparo el concurso de minirelatos "Minirelatos de la vida cotidiana". Estoy conformando consejo editorial.