Crónica de una salida anunciada II
Mayo 18, 2007 en 2:07 am (Sayil)

Lo que siguió al salir de la oficina fue el llanto sentimental, de por sí soy de lagrimal flojo y con todo esto encima era de esperarse. ¿Pero por qué lloraba en realidad?
Por mi orgullo herido. Jamás he salido de un empleo así y menos en la forma en qué paso. El sentimiento que me queda es de tristeza porque al final de cuentas te encariñas con tu trabajo y quienes te rodean.
Me quedan tareas personales difíciles de superar, más no imposibles de lograr.
V, gracias por haberme hecho ver lo que no quería ver.
