Meniscos IV

menisco-iv.jpg

Y la cirugía llegó. Pasando el área de admisión, me subieron a mi habitación y me canalizaron; en el intento de poner dicho suero me picaron dos veces… mendigas venas les dio miedo aparecer.  Para esto, ya me habían puesto la clásica bata hospitalaria con diseño aerodinámico en la que la parte de atrás del cuerpo queda con aire acondicionado integrado.

A las 9:30 me pusieron una gorra en la cabeza y  fui trasladada a la sala pre operatoria; después de un rato pasó a verme mi doctor con el anestesista. De ahí al blanco y limpio quirófano. Donde se decidió que una anestesia espinal sería lo mejor. Entre los analgésicos, el tafil y la anestesia pues fue una rica operación en medio de un cóctel de medicinas. 

Esa sensación del efecto de la anestesia es toda una aventura, la inmovilidad y pesadez es tremenda. Primero es como si un yunque estuviera sobre ti y hasta la respiración es complicada, por eso te ponen el oxígeno. Luego al ir pasando sus efectos, es como si fueras un  globo. 

Al terminar, me pasaron a la sala de recuperación, sintiendo una cadera tres veces más ancha y sin poder mover aún las piernas.  Ahora aquí estoy con dos puntitos en mi pierna y  con una muleta. Espero que el tiempo pase rápido y la recuperación sea igual.

2 comentarios

  1. hekma dijo:

    Marzo 29, 2007 en 8:03 pm

    El relato de una operación anunciada, me alegra saber que te encuentres bien, y que la operación resultará igual buena.

    Espero que tal cual lo escribes, la recuperación sea rápida, abrazos y sobaditas de rodilla :p

  2. Sayil dijo:

    Marzo 30, 2007 en 10:26 pm

    Así es, al final no era una sola rasgadura, en ambos meniscos tenía lesión. Ni hablar ahora a rehabilitar lo rehabilitable

Escribe un comentario