Para JCCR. ¡Feliz cumpleaños!
Los rostros se acercan, las respiraciones se suspenden en el aire; sientes un corazón desbocado en el pecho. Al fin los labios se acarician como el viento al mar; un pequeño toque, un gran alboroto de los habitantes del cuerpo.
Apenas se separan, y vuelves a sentir como esos labios antes ajenos, van recorriendo la carretera de los tuyos, poco a poco, con sutiles y pequeños abrazos, van conociendo su extensión y composición. Dejando un suave rocío al pasar.
No permites ya su lejanía, los quieres apretados, amarrados a los tuyos. El intercambio de fluidos es constante, caliente… la respiración entrecortada, acariciadora de rostros. Recorres la cavidad que te acoge, con suaves y desesperados movimientos cuentas las perlas que contiene, las llagas, los horizontes que te ofrece.
Logras separarte más por necesidad que por placer y piensas que, posiblemente esos labios pueden ser el amor de tu vida.



Sin confidencias « Bichonario dijo:
Octubre 21, 2009 a 5:01 pm
[...] de Adán y recorre su rostro como para aprehendérselo en las yemas de los dedos. Finalmente, sus labios encuentran el valor para unirse en un abrazo carnal. El resto de los pasajeros murmura, pero ahora a [...]