Soñar que duermo

sonar-3.jpg

No más, no debemos… te dije, tus labios apenas se separaron de los míos para decir: shsh, escucha… La radio entonaba:

“…es el camino más directo al paraíso

sentir que sueñas,

mientras te beso y las manos te acaricio.

Dormir contigo…”

Luis Miguel nos arrullaba, mientras tus labios seguían oprimiendo los míos y tus manos tocaban las mías, frías y ansiosas. Sabíamos que no debíamos, que ambos estábamos prohibidos el uno para el otro, sin embargo, nuestro sueño anhelado era: Dormir contigo…

“con tu cabello acomodado

aquí en mis brazos

y el terciopelo que me

brinda tu regazo

que maravilla dormir contigo…”

Ahora, al paso del tiempo, con los sentimientos ahogados, la pasión calma y una amistad preciosa, recuerdo:

“…la ilusión de que

despertaré mañana

con el calor y un nuevo día

en la ventana…”

Y aunque nunca dormimos juntos te doy las gracias, porque…

“…fue algo hermoso amor…

dormir contigo…”

Las batallas del poder

El primero de diciembre era un día feriado, así que me levanté  y alisté para ir a nadar. Mientras nadaba escuchaba el ruido de los televisores que transmitían el cambio de Presidente de México. Fue una ceremonia protocolar fuera de todo ámbito antes visto en el país; los diputados y senadores del Congreso liaban entre ellos como si fueran los gorilas de un zoológico.  

Uno le aventaba su curul a otro; dos más sostenían a un tercero, mientras otro intentaba golpearlo, o al menos infligirle el mayor daño posible. Las señoras diputadas no se quedaban atrás y se llegaron a oír palabras dignas de cualquier central de abastos del país. Y todo esto ¿por qué? Pues por obtener el poder. No creamos que por defender una ley a favor de los minusválidos o algo así; por el puritito gusto de tenerlo. 

El bendito poder que desde hace varios sexenios ha sido perseguido por cuanto partido político se crea. No es la carrera por lograr el bienestar del país, sino por ver quién lo ostenta para molestar a los demás. A mi forma de ver, ningún político está buscando un cargo público realmente por el placer de servir al pueblo, por el contrario, de sacar el mejor provecho de su puesto.  

Lamentable vida la que escogen los políticos, primero luchan por obtener poder, luego por mantenerlo y en el ocaso de su vida por hacer sentir que nunca lo han perdido; cuando se han perdido a hasta ellos mismos en el intento.

Abejorro neoyorquino

ny-taxis2.jpg

En alguna calle de Wall Street, Nueva York, noviembre 2006. Sayil levanta su mano derecha y al acto un clásico taxi neoyorquino se detiene junto a ella.

Taxista: ¿A dónde la llevo?

Sayil: Crowne Plaza de Times Square

Taxista: ¿De dónde es?

Sayil (con orgullo): De México

Taxista: Suba, a los de México si los llevó

Sayil (intrigada): Gracias, ¿Por qué a los mexicanos si nos lleva?

Taxista (de por medio oriente): Porque son amables y además usted habla bien inglés y eso facilita mi trabajo

Sayil (complacida): Gracias

Taxista: Me gusta el español, se algunas palabras

Sayil (disfrutando la ciudad): Ok

Taxista (mirando por el retrovisor): Mamacita

Sayil (entre asombrada y enojada): ¿Perdón?

Taxista: ¿Qué significa?

Sayil (con aire serio): Es una palabra que en México algunos hombres consideran un piropo para las mujeres, pero para algunas es más bien una agresión en lugar de halago

Taxista: ¿Qué se debe decir entonces?

Sayil (esbozando una leve sonrisa): Bonita, es más agradable

Taxista (con los ojos en el espejo retrovisor): Tú bonita, yes

Sayil (desviando la mirada): Gracias 

Silencio hasta llegar a la puerta del hotel, Sayil se baja del taxi… 

Taxista (con una gran sonrisa): “Adiós, mamacita”

Sayil (entre enojada y resignada piensa): Al final de cuentas, no importa en qué lugar del mundo se encuentre uno; si debes ser, serás la mamacita de alguien

¿Agitado o revuelto?

casino-royale.JPG

- ¡Me importa un bledo! 

Ante mi asombro, el nuevo 007 se atrevió no sólo a decir dichas palabras de su bebida favorita (Vodka Martini), por más de dos décadas; también la primera bebida que tomó fue un escoses con soda. No se qué intentan hacer los productores de las películas de James Bond, pero esa entrada del nuevo super agente M16 deja mucho que desear.

Por otro lado, los 007 si bien se han caracterizado por estelarizar tórridas y candentes escenas de amor y sexo con distinguidas damas, nunca han enseñado su extraordinario físico más allá del dorso desnudo o con un sexy traje de baño. Asombrémonos… el nuevo 007 sale en una escena como Dios lo trajo al mundo y más bien toda la película se la pasa enseñando su bien trabajado cuerpo. No hubo un reloj con ingeniosos trucos y volvimos al Aston Martin sin ninguna gracia más que un desfibrilador. 

Para remate, el tipo más malo le salva la vida al 007 del otro tipo malo; lo que nos deja tres horas de película y a un James bastante fuera de forma, golpeado y sin galana. Es decir, un film revuelto, no agitado.

El traje de luces

stk23616bad1.jpg

Así como un torero se viste para enfrentar al toro, la bailarina debe tener los elementos adecuados para poder realizar lo más perfecto posible sus movimientos. El uniforme clásico de las bailarinas de ballet es: mallas rosas, leotardo negro y zapatillas rosas. Pero en realidad, cuando uno se vuelve veterana en el asunto, descubre que hay diversidad de ropa para realizar cualquier tipo de ejercicio. Así pues, sólo hay dos cosas que tener en cuenta a la hora de escoger tú uniforme de ballet: que te sientas cómoda y que permita a la maestra ver tus extremidades claramente. 

Ahora en cuestión de zapatos, no penséis que de buenas a primeras utilices puntas, no; necesitas zapatillas de media punta. Aquí el asunto también es diverso, hay de piel, de lona y de razo. Las más cómodas son las de lona, así como más duraderas. 

Teniendo los elementos de vestuario completo, sólo queda ir a la clase, peinarse con el cabello recogido y estrenar el uniforme que durante varios años te acompañará en el  largo y arduo trabajo de bailar ballet. Pero sobre todo ver cómo con el paso del tiempo se forma un cuerpo, eso lo dice tu uniforme.