Tal como soy
Noviembre 22, 2006 en 7:13 pm (Mariposas y abejorros)

Hace meses que una frase me da vueltas en la cabeza: ¿Por qué no cambias? Palabras que tanto mujeres como hombres me han dicho según ellos para mi propio beneficio e incluso para lograr tener una pareja. Pero ¿Por qué debo cambiar? ¿Por qué no me aceptan como soy? ¿Acaso yo les pido que cambien? Yo los apreció tal como son, ¿Por qué no me pueden apreciar a mí sin juzgarme? Lo más curioso del asunto es que cada uno de ellos ha solicitado el cambio de un aspecto diferente; es decir, solicitan que modifique lo que de forma personal les incomoda o intimida.
Recuerdo entonces la película “La sonrisa de mona lisa” en donde Katherine Watson le escribe a Betty Warren –y de paso me enseña por qué debiera cambiar-: “Yo vine a Wellesley porque quería ser un factor de cambio. Pero cambiar por otros es mentirte a ti misma”. Inmersa en una sociedad de mediados del siglo XX, donde el papel de la mujer de la postguerra era el de conseguir un anillo de compromiso como premio a una buena educación en asuntos domésticos; ella, una graduada de la universidad no acepta que las únicas ambiciones de sus estudiantes sean casarse y tener hijos, sobre todo, no pensar en ellas mismas, lo que las hace y haría felices.
Me mantengo en la idea de que no debo cambiar por agradar a otros o ajustarme a los esquemas sociales; sino por agradarme a mí misma, por ser feliz conmigo misma; sólo así podré hacer felices a los demás. De lo contrario yo seré siempre la infeliz por hacerlos felices a ellos. Deseo ser un factor de cambio no un factor cambiante.
“Katherine Watson vivió según su propia definición y se negó a cambiar en ese aspecto. Oí que la llamaban ‘fracasada’ por renunciar, ‘una vagabunda a la deriva’. Pero no todos los que yerran van a la deriva. Y menos los que buscan la verdad más allá de la tradición, más allá de la definición, más allá de la imagen.”
Quiero fracasar y vagabundear a la deriva de vez en vez; quiero vivir bajo mis propias definiciones e ideas, y cambiarlas si me es necesario, buscar mis propias verdades… aunque eso me cueste “un anillo de compromiso”.

Cejasblancas dijo:
Diciembre 5, 2006 en 6:24 pm
Las “experiencias cumbre” de las que escribe A. Maslow en “El hombre autorrealizado”, es decir, momentos privilegiados en los que cada uno de nosotros es llevado más allá de sí mismo a través de la vía estética, intelectual, etc., seguramente, abundarán en tu vida en cantidad mayor que en cualquier otra mujer con “anillo de compromiso”. Eso es, precisamente, lo que ellas envidian tanto de ti y, por ello, quieren llevarte a su redil de mujeres con status pero sin creatividad, sin sensibilidad para disfrutar del bello y elegante vuelo de una mariposa tan bella como tu mente.
Sayil dijo:
Diciembre 5, 2006 en 6:58 pm
Hola cejitas….!!!
Eso que dices es cierto, te señalan por querer algo que no es lo que precisamente la sociedad rige, pero ya estoy acostumbrada a no ser una niña normal….